Durante esta semana familias completas viven la feria. Se reúnen en las casetas a partir de media mañana hasta bien entrada la madrugada. Disfrutan entre cante y baile de un buen tapeo acompañado de una copita de manzanilla o rebujito, tomando al final del día churros con chocolate, para después abandonar el recinto ferial en busca de un lugar de descanso donde recuperar ganas y fuerzas para volver al recinto ferial al día siguiente.
Durante el día, entre las 12.00 h. y las 20.00 h., se realiza por las calles del recinto el paseo de caballos y enganches, donde sus jinetes y acompañantes van ataviados con el traje típico corto y de flamenca. Numerosas son las personas que se acercan al recinto para disfrutar de este majestuoso desfile, para después proseguir su camino hacia el parque de atracciones y poder disfrutar de los llamados “cacharritos” y de la calle del infierno.
Paseando por las calles del recinto nos encontramos con diferentes puestos en los que se permite la venta de agua y flores, helados y algodón y servicios de fotografía.
La Feria de Sevilla se celebra siempre la tercera semana después de Semana Santa, de martes a domingo, ambos inclusive. Aunque cada vez son más numerosas las personas que adelantan la feria al fin de semana anterior. Si coincidiese que la feria empezase en el mes de mayo ésta se adelantaría hasta hacerla coincidir con el mes de abril.
Durante los días de celebración de la Feria queda totalmente prohibido el tráfico rodado y aparcamiento de vehículos de tracción mecánica, motos y bicicletas en el interior del recinto ferial, salvo los servicios autorizados (seguridad, limpieza, avituallamiento…). También queda prohíbo cualquier tipo de venta ambulante.
En el transcurso de la semana de feria esta va acompañada del tradicional festejo taurino. Diariamente se celebra en el coso sevillano de la Real Maestranza de Caballería la corrida de toros anunciada. Numeroso público acude todas las tardes a presenciar el duelo entre el toro y el torero.
Numerosos son los medios materiales y personales que antes, durante y después de la feria, se emplean para velar por el buen funcionamiento de esta.